DIJO Mendilibar que la afición "iba a estar a tope" tras el 8-0. Pues sí, mister, nos vamos conociendo. Los osasunistas somos gente que no baja los brazos fácilmente y, contra el Sevilla, el seguidor se puso el mono de trabajo.
La grada comenzó con un Riau-Riau y, conforme avanzaban los minutos, desplegó su cantoral rojillo. Estábamos a vueltas con que queríamos un baúl pintado de azul y rojo para cuando nos despidamos (entre otras cosas del Reyno), cuando un observador rojillo alertó de que Ruben y Roversio "no se entienden bien".
El tiempo pasaba y las ganas de nutrir nuestro estómago aumentaban a medida que se acercaba el minuto 45. Así las cosas, un padre se vio en la situación de aconsejar a su hijo que las pipas tenían que durarle más. Para entonces, el colegiado Del Cerro Grande ya nos había hecho caer en la cuenta de que su presencia iba a ser, efectivamente, grande....
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